Por qué el poema Underwood girls (de Pedro Salinas) no es un poema perfecto en cinco razones
UNDERWOOD GIRLS1
Quietas, dormidas están,
las treinta redondas blancas.
Entre todas
sostienen el mundo.
Míralas aquí en su sueño,
como nubes,
redondas, blancas y dentro
destinos de trueno y rayo,
destinos de lluvia lenta,
de nieve, de viento, signos.
Despiértalas,
con contactos saltarines
de dedos rápidos, leves,
como a músicas antiguas.
Ellas suenan otra música:
fantasías de metal
valses duros, al dictado.
Que se alcen desde siglos
todas iguales, distintas
como las olas del mar
y una gran alma secreta.
Que se crean que es la carta,
la fórmula como siempre.
Tú alócate
bien los dedos, y las
raptas y las lanzas,
a las treinta, eternas ninfas
contra el gran mundo vacío,
blanco en blanco.
Por fin a la hazaña pura,
sin palabras sin sentido,
ese, zeda, jota, i...
(De Fábula y signo)
Poema de Pedro Salinas, de ‘Fábula y signo’, recogido en la ‘Antología poética del grupo poético de
Razón primaria: ch; razón secundaria: k; razón terciaria: ñ; razón cuaternaria: rr; razón quinaria: x.







